UNA VISITA PARA MAVIS. Relato Navideño

Por Mayra Gris de Luna.

UNA VISITA PARA MAVIS.

Era noche buena, un tiempo mágico para Mavis. El olor del arbolito navideño, las esferas, las luces. A sus cuatro años ella sabía muy bien que la Navidad es el cumpleaños de Jesús. Muy emocionada salió de compras con sus padres. Al salir de casa, las brillantes estrellas en el oscuro cielo llamaron su atención. En especial tres de ellas que parecían estar alineadas y brillar con mayor intensidad que las demás. Mavis estaba segura que eran los Reyes Magos. Suponía que venían en camino a la tierra para llegar en unos cuantos días, trayendo obsequios a los niños así como lo hicieron con el niño Jesús. La noche de Navidad tenía un encanto propio lleno de esperanzas e ilusiones.

El papá de Mavis había trabajado duro para poder regresar a casa con algo de dinero para comprar la cena. Aun cuando ya estaba obscuro, todavía dio tiempo de salir a comprar un rico pollo rostizado y una botella de rompope para celebrar una cena especial. Al regresar y bajar del auto, la mamá de Mavis le dio la botella de rompope que venía dentro de una bolsa de papel estraza. Mavis tomó la bolsa y el peso de la botella hizo que se desfondara. Como era de esperarse, la botella se rompió. Todo el rompope se derramó en el piso. El papá de Mavis se enfureció. Había trabajado mucho para poder comprarla. Regañó a ámbas por lo que había pasado. Doña Chela empezó a llorar y Mavis se sintió muy asustada y apesadumbrada por haber arruinado la noche. Ella nunca había visto una botella de rompope, no sabía que sería tan pesada como para romper la bolsa. Comprendió que tenía que haber sostenido a la botella por su cuello y no la bolsa de papel.

Después de una cena silenciosa, Mavis intentaba dormir pero no paraba de toser. El frío de la noche la había enfermado. Tosía tanto que sentía un ardor en el pecho que le dificultaba respirar. Las horas pasaban y la pequeña estaba exhausta. Cada vez que casi podía dormirse la tos regresaba. Ya cerca de la madrugada, Doña Chela estaba muy preocupada y cansada también.

-“Haz una oración a Jesús hijita, pídele que te quite la tos para que puedas dormir. Él escucha a los niños de manera especial” dijo la consternada madre.

Mavis empezó a orar pidiendo con todo su corazón a Jesús que pudiera dormir; ya casi no tenía fuerzas ni para respirar, se sentía muy débil. Dormitando, tosiendo y desfallecida, Mavis se dio cuenta que ¡Jesús mismo estaba ahí! La cabeza de la niña reposaba en Su regazo. Sentado en la cama, junto a ella, las manos de Jesús le acariciaban la frente y cabello. Simplemente con verle a los ojos, Mavis sintió que una indescriptible paz le inundaba. Ahora no quería dormirse, pero tenía tanto sueño que se quedó profundamente dormida.

Han pasado casi cinco décadas desde aquella noche. Solo algunas personas cercanas saben que solían llamarme Mavis en aquel entonces. Pero lo sucedido aquella noche permanece nítido en mi mente. No como un sueño sino como un recuerdo.

Yo se que Jesús me visitó aquella noche. Aquella mirada y la paz incomparable que sentí me han acompañado toda mi vida.  Las Navidades son aún más especiales desde entonces.  Amo la Navidad.  Estoy convencida de que lo que dijo mi mamá aquella noche es una verdad absoluta: “Jesús escucha la oración, especialmente la de los niños”.

 

Publicado en Cuentos de Navidad, Mayra Gris de Luna, Memorias, Navidad, Para Niños | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

RELATO DE NAVIDAD.

RELATO DE NAVIDAD.

Por. Glanelly Trujillo Garan.

-«Hoy es un día más y puedo sentir esa mirada.  Creo que Dios existe aunque no me lo han presentado». Eso recuerdo haber pensado cuando apenas tenía cuatro años.

cristo-iglesia-catolica

Me cuenta mi madre que un día, cuando era tan solo una bebé de brazos, me llevaron a conocerlo a una iglesia donde lo vi clavado en una cruz. Por supuesto que yo no me acuerdo, pero lloré tanto, que tuvieron que salir de aquel lugar. No creía que ahí estaba Dios, me encontraba tan aterrorizada por aquellas imágenes que mis padres nunca pudieron volver a entrar.

Unos meses después, cuando tenía cuatro años y medio, me lo presentaron en una iglesia Evangélica y supe que aquella mirada tan tierna era de Él.

Comprendí que Él me amaba y en ese momento lo amé más de lo que creí llegar a amarle porque aquel día, me dio un regalo. Encontré una muñeca en mi cumpleaños. Yo no tenía ninguna posibilidad económica. Cuando no tenía juguetes, Dios me mandaba hermosas mariposas para que entre las flores yo jugara.

ninamariposa

 

Yo sabía que Él me cuidaba y cuando tenía miedo en las noches, recordaba que a Él no había quien le ganara un round.

pinasssFui creciendo y cuando quise entender la Navidad, me encontré rodeada de piñatas, comida y personas. Recuerdo a mi buen hermano; esos días veíamos esas caricaturas y programas viejos navideños. Aquellos días de piñatas comimos tantos duces que las caries aún las disfrutamos, pero qué más da, ¡éramos tan felices! Fue cuando descubrí ese semblante alegre de mi madre y aquella verdadera carcajada de mi padre.

Sabía que el niñito Jesús nació en un pesebre y cuando fue grande murió por mí en una cruz. Aún recuerdo a mi madre decir que Jesús murió por mi culpa. Yo no entendía. ¿Cómo una niña podría ocasionar tal acto brutal?

-“Si yo hubiera estado no lo hubiera permitido” le dije.

Mi madre contestó:

-“Tu estuviste ahí. Él se adelantó en el tiempo y sabía que te portarías mal y pagó por todo ello. Tú lo mataste con tus mentiras y tu mal proceder”.

A pesar de que era muy pequeña, lo entendí y lloré pidiendo perdón. Lo que seguía sin entender era por qué estar felices, aunque fuera solo por un momento, por algo que fue tan doloroso para Él. Yo pensaba: -¿Cómo puedo celebrarlo? Intenté de todo para entender.

mirada-de-jesusFinalmente comprendí que la Navidad existía en aquella mirada tierna que sentía desde pequeña, en aquella carcajada de mi padre, en la necesidad de aquella iglesia con el Dios clavado, en las mariposas, en la creación. En las noches de miedo sintiendo confianza a pesar de no verlo y en que se nos adelantó para que yo pudiera vivir feliz por siempre. Así fue como adopté la Navidad todos los días de mi vida.

 

Publicado en Cuentos de Navidad, Navidad | Etiquetado , , | Deja un comentario

UN REGALO DE NAVIDAD.

“UN REGALO DE NAVIDAD”

Por Lau Carranza.

En una pequeña ciudad, había una sola tienda que vendía árboles de Navidad. Allí se podían encontrar árboles de todos los tamaños, formas y colores. El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año. La familia que ganara el concurso sería premiada con una deliciosa cena de Navidad para la familia completa en el calor de su propio hogar. Todos los niños querían el premio para disfrutar con su familia esa exquisita cena, así que acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y llevarlo al concurso. Los arbolitos de Navidad también estaban muy emocionados esperando que los niños llegaran decididos a comprarlos, así que se colocaron en el aparador de la tienda con su mejor pose para lucir muy verdes, frondosos, grandes y así ser escogidos por los niños. Los arbolitos, muy emocionados gritaban:

-¡Escójanme a mí!

–“A mi”, “Aquí estoy” decían otros.

Cada vez que entraba un niño a la tienda, todos los árboles se esforzaban por llamar la atención y ser los elegidos.

Uno de ellos que estaba en el centro de la tienda decía: – “Escójanme a mí porque soy muy grande y mi estrella podrá verse desde muy lejos”.

El que estaba junto a éste, decía: “Mejor llévenme a mí que soy gordito, así podrán colgar muchos adornos y esferas en mis abundantes ramas”.

Ahí cerca podía escucharse una agradable música navideña que salía de otro arbolito que gritaba:

-¡Hey mírenme! ¡Yo tengo música con villancicos!

– ¡Y yo tengo luces incluidas! Dijo otro prendiendo y apagando decenas de foquitos multicolores. Mientras otro decía con cierta presunción:

arbol-blanco

-“Todos querrán llevarme a mí porque soy blanco como la nieve”…

Los árboles trataban de llamar la atención de los niños, quienes volteaban hacia todos lados buscando el mejor.

Fueron pasando los días y la tienda se iba quedando sin árboles, hasta que solo se escuchaba el susurro de uno de ellos. Era un pequeño árbol arrinconado hasta el fondo que decía:

-“Pst, Pst, llévenme a mí que soy chiquito”

Ya en vísperas de la Noche Buena, llegó a la tienda un matrimonio muy elegante buscando un árbol. El dueño de la tienda les dijo:

-“El único árbol que me queda es uno muy pequeñito”. Ellos, sin pensarlo mucho se lo llevaron. Al fin y al cabo era el último que quedaba.

¡El pequeño árbol estaba muy feliz! ¡Por fin alguien lo decoraría y hasta podría ganar el concurso! Tristemente la felicidad le duró muy poco. Llegaron a una enorme y elegante mansión, llena de lujo y riquezas. Pusieron al arbolito en la sala y salió a su encuentro una niña pequeña llamada Regina.

El árbol, que de por sí era pequeño, lo parecía aún más en esa sala tan grande. Así que cuando Regina vio el pequeño árbol que sus padres le habían comprado, gritó furiosa:

-“No puedo creer que éste sea el árbol que me trajeron para adornar. ¡Es demasiado pequeño! ¿Creen que con esto voy a ganar el concurso? ¡Claro que no! ¡No lo quiero! ¡No me gusta! ¡Llévenselo!”

nina-rica-enojada

Entonces el arbolito fue devuelto a la tienda. Estaba muy triste sintiéndose rechazado y muy poca cosa por ser tan pequeño.

El dueño de la tienda estaba por cerrar, cuando llegó una familia muy sencilla y humilde. Por sus ropas se podía ver que vivían en la pobreza. Así que el dueño de la tienda pensó que no les alcanzaría para comprarlo y continuaba preparando todo para cerrar su tienda. Los ojos de todos en la familia les brillaron al ver al pequeño árbol. Tímidamente el papá preguntó el precio. El papá había trabajado duro para poder comprarlo y pudo completar la cantidad solicitada. Cuando salían de la tienda los niños con mucha alegría dijeron: -“¡Éste es papi, lo encontramos! ¡Es el que tanto habíamos soñado!

Ya en su hogar, los niños pasaron la noche abrazando al arbolito chiquito y decorándolo hermosamente mientras cantaban villancicos.

ninos-adornando-el-arbol

Al día siguiente, era el día de Navidad y el esperado concurso. Fueron llegando las familias, cada una con su árbol. Todos eran muy bonitos con sus decoraciones de esferas, luces de colores, escarcha, moños y adornos de todo tipo. Llegando la hora de la premiación, nadie podría adivinar que el arbolito premiado fue…

comicweihnachtsbaum

 

¡Si, exacto, el arbolito pequeño! Tal vez sus decoraciones no eran las mejores ni las más lujosas, pero como era el más amado, se veía más feliz que los demás y lucía esplendoroso y brillante. Se notaba que había sido adornado por toda la familia con amor, cariño y esfuerzo.

 

 

Aquella noche, todos juntos pudieron disfrutar de la exquisita cena que ganaron alrededor de su amado, feliz y pequeño arbolito navideño.

familia-cenando-en-navidad

Ésta historia nos recuerda que no es tan importante tener una enorme y lujosa casa con un árbol grande y elegante; la alegría se consigue compartiendo amor, dando lo mejor de nosotros al compartir en familia y estando agradecidos con lo que tenemos, aun cuando nuestra casa sea pequeña.

Que ésta Navidad podamos sentirnos como aquel arbolito que a pesar de ser chiquito se sintió muy amado y feliz.

¡Tan, Tán!

 

Publicado en Cuentos de Navidad | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD ES DESPRECIADO.

NACIMIENTO DE JESÚS

EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD ES DESPRECIADO.

Muchos son los nombres usados en las Sagradas Escrituras para distinguir a la persona de nuestro Señor Jesucristo. De todos los nombres, el menos pronunciado por labios humanos, pero el más aceptado por el corazón del hombre es, el que el profeta Isaías nos da: DESPRECIADO (53:3).

Esta es una palabra que usamos para demostrar desaire o tener en poco; sin embargo fue el nombre dado con mucha razón al Hijo de Dios 700 años antes que descendiera a esta tierra.

DESPRECIADO ANTES DE NACER.

El mundo de hoy día recuerda la noche en que José y la virgen María buscaban lugar donde parar y descansar, después de llegar de Nazaret a Belén.

En México, este evento se recuerda con las populares «posadas», pero muy pocos son los que verdaderamente comprenden el significado de este cuadro. Es imposible recordar en medio de piñatas, dulces, fiestas, música, bailes, banquetes y copas que nuestro Señor Jesucristo, el único Salvador del mundo, estaba siendo despreciado aquella noche aun antes de que sus ojos humanos vieran por primera vez la luz de este mundo. La respuesta siempre fue la misma: «No había lugar para ellos en el mesón» (Lucas 2:1-7)

DESPRECIADO EN SU NIÑEZ.

Antes de los dos años de edad, el hijo de Dios ya estaba siendo perseguido por el ejército de Herodes el grande, presa de su propio celo y egoísmo. Cientos de madres quedaron con el corazón desgarrado y enlutado al ver a sus infantes arrancados de sus propias manos para ser atravesados por la lanza o espada del soldado romano. La huida de José, la virgen María y el niño Jesús a Egipto, fue una prueba más del desprecio y rechazo del humano hacia Aquél que había venido para darle vida y perdón. (Mateo 2:1-8).

DESPRECIADO DURANTE SU VIDA.

Durante su ministerio de tres años, siempre fue el blanco de todas las burlas y calumnias de aquellos que lo escuchaban y no aprobaban su mensaje.

De los labios de aquellos hombres se oían blasfemias y palabras de desprecio. Le llamaron «hijo de adulterio» «hijo del carpintero», «blasfemo», «hijo de Belsebú» (Mateo 12:24; 13:55, 26:65, Juan 8:41).

Cuán ciertas son las palabras de San Juan al decir «A los suyos vino, y los suyos no le recibieron» (Juan 1:11)

DESPRECIADO EN SU MUERTE.

Cuando Pilato entregó a Cristo en manos de aquellos hombres sedientos de sangre y de muerte, lo hizo para aplacar sus gritos desenfrenados: «¡Crucifícale!» «¡Crucifícale!»

Aquellos hombres lo azotaron, lo desnudaron, y le echaron encima un manto de grana, le pusieron una corona de espinas sobre su cabeza, se burlaron de él, escupieron su rostro y lo llevaron para crucificarlo.

Aún cuando los clavos habían atravezado sus manos y pies y se encontraba suspendido entre cielo y tierra, recibía injurias y le pedían burlonamente que se bajara de la cruz (Mateo 27:26-50). En esos momentos tan sagrados y necesarios para que el hombre alcanzara la salvación de su alma, él estaba siendo despreciado.

DESPRECIADO DESPUÉS DE SU RESURRECIÒN.

Después de esta victoria que debería convencer al mundo de que Él es el Hijo de Dios y el único Salvador del hombre, la gente sigue despreciándole.

En estos días, en casi todos los hogares de nuestra tierra cada familia estará celebrando lo que conocemos como Navidad. Esta debería ser una fecha para recordar el nacimiento de Cristo Jesús, sin embargo, es una fecha en que los niños se preocupan mas por los juguetes que recibirán; las tiendas tratan de atraer al público para obtener las mejores ventas del año; los amigos se reúnen para gozar en los bailes y fiestas de la época; los empleados esperan con ansia el preciado aguinaldo; las familias tratan de cenar unidas alrededor de una mesa especialmente preparada para esta ocasión. En su mayoría, el mundo estará ocupado en todo, menos en agradar a Aquél que debería ocupar el primer lugar. El que debería ser agasajado sigue siendo el DESPRECIADO.

Amigo, Cristo lo invita esta Navidad para que usted pueda tener perdón de pecados, salvación eterna y una vida transformada. Confíe en Él y será salvo.

«Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hecho hijos de Dios» (Juan 1:12).

Permita que Él ocupe en la vida de usted el lugar que sólo a Él  le pertenece. Él es el único que puede brindarle la paz y verdadero gozo que su corazón ansía. Pídale su ayuda en este momento y así podrá usted tener una feliz Navidad, un próspero año nuevo y una vida eternal. Dios le ayude a hacerlo.

René Zapata C.

Autor: René Zapata Cordón.

Folleto publicado por

Ediciones las Américas, a.c.

Apartado postal 78

72000 Puebla, Pue. México

Este folleto evangelístico está a la disposición para su venta en Ediciones las  Américas

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

UNA HISTORIA PARA CONTAR OTRA.

LA HISTORIA DEL BASTON DE CARAMELO

Por Mayra Gris de Luna.

Cuenta la tradición que hace muchos años, un hombre humilde que se dedicaba a hacer dulces tuvo el deseo de que todo el mundo supiera el verdadero significado de la navidad. Quería que todos supieran que Jesús nació, vivió y murió para salvarnos a todos. Así que tuvo una gran idea. Creó un dulce en forma de bastón. Un dulce con líneas blancas que significan que Jesús vivió sin pecado y puede perdonar los nuestros, restaurando un negro corazón en uno blanco y puro. Este dulce también tiene rayas rojas. Nos recuerdan la sangre que Él derramó en la cruz por amor a la humanidad. La forma de bastón nos recuerda que Jesús es el Buen Pastor, que dio la vida por nosotros, sus ovejas, a quienes guía, cuida, y conoce por nombre. Si invertimos el bastón, el dulce tiene forma de “J”, la inicial del nombre del Salvador: Jesús.

La frescura de la menta, representa la brisa fresca del invierno en el que Jesús nació, trayendo gracia, bienestar y frescura al alma que en El descansa.

Así como aquel dulcero, en ésta temporada Navideña tengamos ese deseo de que todos sepan o recuerden el verdadero significado de la temporada. Podemos adquirir algunos de estos dulces y proponernos obsequiarlos y platicar la historia del dulcero para compartir un mensaje aún más importante: que Jesús es la razón de la Navidad.

NACIMIENTO DE JESÚS

Publicado en Cuentos de Navidad, Navidad, Para Niños | Etiquetado , , | Deja un comentario

GALLETAS DE CHOCO CHIP

Una de las actividades que mas disfrutamos mis hijas y yo en la temporada de Navidad, es hacer galletas. Desde que ellas eran pequeñas hemos acostumbrado hacer diferentes tipos de galletas y meterlas en una bolsita con decoraciones navideñas y atarlas con un listón. Las obsequian a sus maestras, a las hermanas mayores en la iglesia y a las amigas. Es un detalle de mucho valor y de bajo costo. También es parte de nuestras tradiciones familiares el comerlas cuando hemos terminado de poner el árbol navideño. Finalmente lo contemplamos disfrutándolas con chocolate o leche caliente.

Es una receta que obtuve del Recetario «Sazón que ilumina» que es una colección de recetas de las mujeres de la Iglesia Bíblica Torre Fuerte en Puebla. La receta es de Nancy D. de Muro.

Galletas de chocho chip

Una y media barra de mantequilla suave

1 taza de nuez molida (opcional)

1 taza de azúcar mascabado

1 taza de chispas de chocolate Hersheys

1/4 taza de azúcar

1 cucharadita de bicarbonato de sodio

una y media cucharadita de vainilla

1 huevo

una y media cucharadita de sal

2 tazas de harina

MODO DE PREPARARSE: Se precalienta el horno a 190 grados centígrados. Se mezcla la mantequilla con los azúcares, se añade el huevo y la vainilla. Aparte se mezcla la harina, bicarbonato y sal, y se añade a la mezcla de mantequilla poco a poco. Se añaden las chispas de chocolate y la nuez. Se hacen bolitas con una cucharadita de la masa y se ponen en una charola para galletas engrasada ligeramente. Se hornean por 10-12 minutos o hasta que se doren.

*Si se prefieren blandas, 10 minutos

si te gustan crujientes, 12 minutos.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , | Deja un comentario

PASTEL DE CALABAZA.

Me encantan las hojas de los árboles en el otoño. En la decoración de la temporada abundan las calabazas. Hay un pastel que se puede preparar en los días de otoño cuando se puede conseguir fácilmente la calabaza. Esta receta la copié del recetario «Sazón que ilumina», un recetario de las mujeres de la Iglesia Bíblica Torre Fuerte de Puebla. Es una receta de Nancy D. de Muro.

Pastel de Calabaza

Ingredientes:

1 lata de calabaza (o 2 tazas de calabaza cocida)

2 tazas de azúcar

1 taza de aceite

2 cucharaditas de bicarbonato de sodio

1/2 cucharadita de sal

1 cucharadita de canela

2 tazas de harina

4 huevos batidos

MODO DE HACER:

En un tazón se mezcla la calabaza, el azúcar y el aceite. Se añaden los huevos y se mezcla bien. Se combina la harina, el bicarbonato, la canela y la sal; se añade a la mezcla de calabaza y se bate bien. Se vierte en un molde de aluminio rectangular o una charola grande, engrasada y enharinada. Se hornea a 180 grados centígrados por 20-30 minutos.

BETÚN:

1 queso crema grande (175 gramos)

1 3/4 tazas de azúcar glass

5 cucharadas de mantequilla

3-4 cucharaditas de leche

1 cucharadita de vainilla

1/2 taza de nuez molida.

Modo de preparar el BETUN: Se bate el queso, la mantequilla y la vainilla hasta que no tenga grumos. Se añade poco a poco el azúcar. Se agrega un poco de leche hasta que tenga la consistencia deseada para untar. Se unta sobre el pastel y se espolvorea con la nuez molida.

PARA SERVIR: En días de otoño cerca del día de gracias.

Es un rico pastel, y se puede hervir la calabaza con canela y azúcar. Después, con una cuchara se va quitando la pulpa y se puede guardar en un recipiente para congelar y poder preparar este pastel en cualquier  temporada del año.

Publicado en pasteles | Etiquetado | Deja un comentario

GALLETAS CRAQUELADAS.

GALLETAS CRAQUELADAS

Esta receta me la enseñó mi amiga Laura Nava, son unas deliciosas galletas cuyo sabor te recordará a los brownies. Ideales para disfrutar y obsequiar en la temporada navideña.

Ingredientes:

1 taza de harina

1 cucharadita de Royal

1 taza de cocoa Hershey’s

1/4 cucharadita de sal

3/4 taza de azúcar

2 huevos

1 cucharadita de vainilla

1/4 de azúcar glass

1/4 de taza de aceite vegetal

Modo de hacerse:

En un recipiente se cierne la harina, el royal y la cocoa.

En otro recipiente se bate la sal, el azúcar, los huevos, la vainilla, el azúcar glass y el aceite. Puede batirse con batidora o con una cuchara de madera.

Se incorpora la mezcla de harina, royal y cocoa.

Ya hecha la mezcla se envuelve con papel antiadherente o aluminio y se mete a enfriar con por un día en el refrigerador, o 20 minutos en el congelador.

Se hacen bolitas sin amasar demasiado. (La masa es muy sensible al calor de las manos)

Se revuelcan las bolitas en azúcar glass.

Se colocan en la charola para galletas y se meten al horno precalentado a 180 grados centígrados durante 12 minutos.

Déjalas enfriar a temperatura ambiente y disfrutalas con leche.

mmm! Gracias Laura!

Publicado en Navidad, Recetas | Etiquetado , , , | Deja un comentario

LA GLORIA DE LO COMUN. Max Lucado

Pastores

Hay una palabra que describe la noche que ÉL vino: común.

El cielo era común. Una brisa ocasional agitaba las hojas y enfriaba el aire. Las estrellas eran diamantes que relucían sobre terciopelo negro. Escuadras de nubes flotaban frente a la luna.

Era una noche bella -una noche que valía la pena contemplar desde la ventana de su dormitorio para poder admirarla. Pero no se podía decir que fuese excepcional. No había razón para esperar una sorpresa. Nada que mantenga despierta a  alguien. Una noche común con un cielo común.

Las ovejas eran corrientes. Algunas gordas. Algunas flacas. Algunas con barrigas en forma de barril. Algunas con patas como palitos. Animales comunes. Su lana no era de oro. No hacían historia. Ningún ganador de premios. Eran simples ovejas, siluetas abultadas y dormidas en la ladera de una colina.

Y los pastores. Campesinos. Probablemente llevaban puesta toda la ropa que tenían. Olían a oveja y lucían igual de lanudos. Eran cuidadosos, dispuestos a pasar la noche con sus rebaños. Pero no encontrará sus cayados en un museo ni sus escritos en una biblioteca. Nadie les pedía su opinión respecto a la justicia social o a la aplicación de la Tora. Eran desconocidos y simples.

Una noche común con ovejas comunes y pastores comunes. Y si no fuese por Dios, a quien le complace agregar un «detalle adicional» en el frente de lo común, la noche habría pasado inadvertida. Las ovejas habrían sido olvidadas y los pastores habrían dormido toda la noche.

Pero Dios danza en medio de lo corriente. Y esa noche bailó un vals.

El cielo negro estalló en fulgor. Àrboles que daban sombra irrumpieron en claridad. Ovejas que estaban en silencio se convirtieron en un coro de curiosidad. En un instante, el pastor que estaba dormido como una piedra, un momento después se restregaba los ojos con la mirada fija en el rostro de un extraterrestre.

La noche dejó de ser común.

El ángel vino de noche porque es el momento en que mejor se ven las luces y es cuando más se necesitan. Dios se presenta en lo común por la misma razón.

Sus herramientas más poderosas son las más sencillas.

Considere la vara de Moisés. A esa altura de su vida, Moisés había sido pastor el mismo tiempo que príncipe, y se había acostumbrado a ello. Cuidando ovejas no se llevaba una vida tan activa como la que se vivióa entre la realeza egipcia, pero tenía sus momentos especiales, sobre todo cuando Dios le habló a través de un arbusto que ardía y no se consumía. Dios le anunció que él era el hombre para esa tarea. Dios afirmó que lo importante no era quien era Moisés sino quién era «ÉL». Y se propuso demostrarlo.

-Moisés -dijo la voz desde el arbusto-, echa en tierra tu vara.

Moisés, que había recorrido esta montaña durante cuarenta años, no se sentía agradado con la orden.

-Dios, tú sabes mucho acerca de tantas cosas, pero es posible que no sepas que por aquí, pues bien, uno no anda tirando su vara por ahí. Nunca se sabe cuando…

– Échala, Moisés.

Moisés la echó. La vara se convirtió en serpiente, y Moisés se echó a correr.

-¡Moisés!

El viejo pastor se detuvo.

– Agarra la serpiente.

Moisés miró por encima de su hombro, primeramente a la serpiente y después al arbusto; luego respondió de la manera más valiente que pudo.

-¿Qué?

– Agarra la serpiente… por la cola. (A este punto Dios tuvo que estar sonriendo.)

– Dios, no es mi intención presentar objeciones. Es decir, tú sabes muchas cosas, pero aquí en el desierto, pues bien, uno no anda agarrando serpientes con frecuencia, y nunca se agarran las serpientes por la cola.

-¡Moisés!

-Sí, Señor.

En el momento que la mano de Moisés tocó la resbalosa serpiente, se endureció. Y Moisés levantó la vara. La misma vara que habría de levantar en la corte de Faraón. La misma vara que habría de levantar para dividir las aguas y guiar a dos millones de personas por un desierto. La vara que recordaría a Moisés que si Dios puede hacer que una vara se convierta en serpiente para luego volverse vara nuevamente, entonces es posible que pueda hacer algo con los corazones rebeldes y un pueblo de dura cerviz.

Quizás pueda hacer algo con lo común.

O considere otro pastor de Belén.

Hay ciertas cosas que cualquiera sabe que no debe hacer. Uno no debe intentar enlazar un tornado. Ni enfrentarse a un león con un palillo. Uno no debe estornudar de frente al viento. Tampoco salir a cazar osos con una escopeta que dispara corchos. Y uno no debe enviar a un pastorcillo a luchar contra un gigante.

Es decir, no debe hacerlo a menos que se le acaben las alternativas. A Saúl se le acabaron. Y en ese momento que se acaban, es cuando estamos más preparados para las sorpresas de Dios.

¡Saúl sí que se sorprendió!

El rey trató de equipar un poco a David. «¿Qué quieres muchacho? ¿Coraza? ¿Espada? ¿Granadas? ¿Rifles? ¿Un helicóptero? Te convertiremos en un Rambo«.

David pensaba en otra cosa. Cinco piedras lisas y una honda de cuero común y corriente.

Los soldados contuvieron el aliento. Saúl suspiró. Goliat se burló. David hizo girar la honda. Y Dios se expresó con claridad. «Cualquiera que subestime lo que puede hacer Dios con las cosas comunes tiene piedras en su cabeza».

¿Y el ciego que descubrieron Jesús y los discípulos? Los seguidores pensaron que era un gran caso de estudio teológico.

¿Por qué piensas que es ciego? -preguntó uno.

– Debe haber pecado.

– No, la culpa es de sus padres.

– Jesús, ¿qué crees tú? ¿Por qué es ciego?

– Es ciego para mostrar lo que puede hacer Dios.

Los apóstoles sabían lo que se venía; habían visto anteriormente esa mirada en los ojos de Jesús. Sabían lo que iba a hacer, pero no sabían cómo lo haría. «¿Relámpagos? ¿Truenos? ¿Un grito? ¿Un aplauso?» Todos observaban.

Jesús empezó a mover un poco la boca. Los espectadores miraban fijamente. «¿Qué está haciendo?» Movía la mandíbula como si estuviese masticando algo.

Algunas de las personas comenzaron a inquietarse. Jesús seguía masticando. Su mandíbula hacía movimientos circulares hasta que tuvo lo que quería. Saliva. Saliva común y corriente.

Si nadie lo dijo, alguien lo debió pensar: «¡Puaj!»

Jesús escupió en el suelo, metió su dedo en la mezcla y la revolvió. Pronto se convirtió en un pastel de lodo, y untó un poco en los ojos del ciego.

El mismo que convirtió una vara en cetro y una piedra en misil, ahora convirtió saliva y lodo en bálsamo para la ceguera.

Una vez más, lo mundano se volvió majestuoso. Una vez más lo aburrido se volvió divino, lo simple santo. Una vez más el poder de Dios fue visto no a través de la habilidad del instrumento, sino por medio de su disponibilidad.

   «Dichosos los de corazón humilde», explicó Jesús. Dichosos los que están dispuestos. Dichosos los conductos, los túneles, las herramientas. Delirantemente gozosos son aquellos que creen que si Dios ha usado varas, rocas y saliva para hacer su voluntad, pude entonces usarnos a nosotros.

   Haríamos bien en aprender una lección de la vara, la roca y la saliva. No se quejaron. No cuestionaron la sabiduría de Dios. No sugirieron un plan   inanimados para su misión es porque ellos no le dicen cómo hacer su obra!

Es como la historia del barbero que se hizo pintor. Cuando le preguntaron por qué había cambiado de profesión, respondió: «Un lienzo no me dice cómo embellecerlo».

Tampoco lo hacen los de corazón humilde.

Es por eso que el anuncio fue primero para los pastores. Ellos no le preguntaron a Dios si estaba seguro de lo que hacía. Si el ángel se hubiese presentado a los teólogos, habrían consultado primeramente sus comentarios. Si se hubiese presentado a la élite, habrían mirado a su alrededor para ver si alguno los estaba observando. Si se hubiese presentado a los triunfadores, primero habrían visto sus calendarios.

De modo que se presentó a los pastores. Hombres que no tenían una reputación que proteger ni intereses egoístas ni necesidad de escalar posiciones. Hombres que no sabían lo suficiente para decirle a Dios que los ángeles no le cantan a las ovejas y que los mesías no se encuentran envueltos en trapos durmiendo en pesebres.

Una pequeña catedral en las afueras de Belén marca el sitio que supuestamente es el lugar del nacimiento de Jesús. En la iglesia, detrás de un elevado altar, hay una cueva, una pequeña caverna iluminada por lámparas de plata.

Uno puede entrar al edificio principal y admirar la antigua iglesia. También puede entrar a la silenciosa cueva donde una estrella grabada en el piso reconoce el nacimiento del Rey. Existe, sin embargo, una cláusula. Es necesario agacharse. La puerte es tan baja que no es posible entrar erguido.

Lo mismo es cierto en el caso de Cristo. Es posible ver al mundo en posición erguida, pero para ver al Salvador, es necesario arrodillarse.

Así que…

mientras los teólogos dormían,

los de la élite soñaban

y los triunfadores roncaban,

los de corazón humilde

estaban arrodillados.

Arrodillados delante de Aquél al que sólo verán los de corazón humilde.

Estaban arrodillados delante de Jesús.

«Bienaventurados los de corazón humilde porque heredarán la tierra»

Mateo 5:3

Copido del libro: Aplauso del cielo.

Autor: Max Lucado.

1996 Editorial Caribe.

Citas de los relatos bíblicos mencionados:

La vara de Moisés: véase Éxodo 4:1-4

David y Goliat: véase 1 Samuel 17

Jesús sanando al ciego: véase Juan 9:1-6

NACIMIENTO DE JESÚS

Publicado en Cuentos de Navidad, Navidad | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

«CUPO COMPLETO, NO HAY LUGAR» Reflexión

 "CUPO COMPLETO, NO HAY LUGAR"

Unas de las palabras más tristes que uno puede escuchar son: “no tenemos lugar para ti”.

Jesús conocía el sonido de esas palabras. Él todavía estaba en el vientre de María cuando posada tras posada le dijeron:  «No hay lugar para ti.» (Lucas 2:7)

Años más tarde, recibió el rechazo absoluto cuando fue colgado en una cruz. El mensaje que Jesús recibió decía “No tenemos lugar para ti en nuestro mundo”.

Incluso hoy, las cosas no han cambiado mucho hacia Jesús. Va de corazón en corazón pidiendo entrar. De vez en cuando, es bienvenido. De vez en cuando alguien abre la puerta de su corazón y le invita a quedarse. Para éstos pocos corazones, Jesús tiene una promesa: “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones” Juan 14:2

Qúe hermosa promesa: Cuando hacemos lugar para El en nuestros corazones, El tiene un lugar para nosotros en Su reino.

Juan 14:1-4

1  No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

De Max Lucado

«Grace for the moment»/ UpWords

Traducido y adaptado por Mayra Gris de Luna.

 

Publicado en Navidad | Etiquetado , , , , | Deja un comentario